Show de Madonna cargado de simbolos masonicos y ocultistas

 

El show de Madonna en el Superbowl, cargado de símbolos arcanos, admite diversas interpretaciones, pero ciertamente muestra que este tipo de espectáculos son ritos modernos en los que se mezcla la religión, la política, el entretenimiento y la magia.

Después de espectáculos masivos como el Superbowl, en los que la industria del entretenimiento —con todo el aparato del star-sytem— parece emitir un mensaje cifrado al mundo, resulta divertido darse una vuelta por los blogs de la llamada red sincromística: sitios que se dedican a decodificar los símbolos que emite la cultura pop y encontrar coincidencias significativas —o sincronicidades— que hablan de un mensaje sub rosa: programa mental o comunicación cósmica.  En este caso el espectáculo realizado por Madonna tuvo un evidente contenido esotérico, utilizando símbolos que se encuentran en las escuelas de los misterios egipcios y babilónicos.  De esto no hay duda, sin embargo, en  la interpretación de estos símbolos y en la lectura de una intencionalidad hay grandes diferencias y matices. 

Tomemos como ejemplo estos tres sitios —y el lector queda advertido de una alta dosis de conspiranoia a continuación: Vigilant Citizen, Freeman Perspective y Secret Sun. Para Vigilant Citizen, un sitio acusado de desinformar y ser un doble agente, el espectáculo de Madonna es una clara manifestación de programación Iluminati. Madonna revestida en túnicas negras ceremoniales es ungida como suprema sacerdotisa de la cultura pop: virgen y a la vez diosa del sexo (Ishtar-Innana para Vigilan Citizen).  Porrista y prostituta (sagrada). Según Vigilant Citizen la aparición de M.I.A y  Nikki Minaj a un lado de Madonna es signo de lo que llama “Sex Kitten Programming”, la transmisión de un meme sexual que caracteriza a la industria musical, en la que se fomenta la sexualidad, pero es una sexualidad desacrada, despojada de su poder (justo aquello que nos hace como los dioses). Madonna, entonces, simboliza al controlador, sexual y mental, La seña “obscena” que hace M.I.A (Maia) de “fuck you” es un una especie de cópula ritual: el enseñar el dedo medio originalmente simboliza el falo.

Podemos ciertamente diferir de estas excursiones interpretativas y conceder que es muy probable que Madonna y los participantes de este espectáculo —cual títeres— no tengan noción de los niveles más profundos del mensaje que están emitiendo, pero ciertamente hay que reconocer que el show tuvo símbolos inconfundibles. En un principio podemos ver a Madonna investida con una corona en forma de cuernos, escoltada por dos esfinges con ojos de neón. “Las esfinges conduciendo al carro resienten el poder secreto y desconocido a través del cual el gobernante victorioso es movido continuamente por diversas partes del universo”, dice Manly. P Hall sobre el arcano del Carro, evocado por la imagen de Madonna en el Superbowl. La formidable pista electrónica en varias ocasiones se configura como un tablero masónico, aparecen el compás y la escuadra, un ojo, un sol negro y de manera notable el sol alado, que históricamente ha sido un símbolo que confiere autoridad, de dioses y reyes, en Egipto, Babilonia y otras culturas.

Pero, si Madonna es la diosa, la  máxima hierofante de la sociedad del espectáculo, poseída por fuerzas secretas, ¿hacia donde nos lleva? ¿Cuál es la intención de este rito?

Según Vigilant Citizen, el show ritual fue una especie de última iniciación de Madonna, casi un paso hacia el mítico grado 33 de insider, marcado también por haber firmado con la disquera Interscope Records, que supuestamente es un brazo mediático de los Iluminati. Las imágenes transmitidas, entonces, son parte del grimorio secreto de esta sociedad: manipulación y programación masiva, arcanamente confeccionada. 

Sobre Baphomet Aleister Crowley dice: “Es el Diablo en el libro de Thoth, y su emblema es Baphomet, el Andrógino que es el jeroglífico de la perfección arcana… Él es, entonces, la Vida y el Amor. Su letra es ayin, el Ojo, así que es la Luz”.

Personalmente esta interpretación me parece muy limitada e incluso sospechosa. Los Iluminati son la cortina de humo favorita. Citemos la ley de Christopher Knowles, de Secret Sun, un blog muy superior a Vigilant Citizen en su penetración simbólica: ” Casi siempre que surge controversia sobre simbolismo en los medios, está disfrazando un mensaje oculto muy distinto”.

Más radical que Vigilant Citizen es la interpretación de Freeman Perspective, blog en el que se propone que el espectáculo es un rito de adoración a lo ángeles caídos, los cuales están ligados con los Nephelim, los gigantes que se mezclaron con la hijas del hombre en la Biblia: NeFeLim: el triunfo de los Gigantes sobre los Patriotas significa la continua victimización de la humanidad por parte de estos seres predatorios: la Tierra en su poder. Freeman incluso sugiere que el espectáculo es un ritual para abrir un portal a estas entidades.

Sin negar ninguna posibilidad, más lúcida es la interpretación de Chris Knowles en The Secret Sun. Knowles nos recuerda que la temática romana que permeó el espectáculo, mezclándose con temática egipcia y posiblemente babilónica, obedece a un programa militar. El Superbowl es ciertamente la máxima expresión del llamado “pan y circo” que fue perfeccionado por los romanos. Más que de las escuelas de misterios, los motivos ancestrales del rirual provienen de:

Los elitistas del Estado, con su pompa y circunstancia, su regimentación y militarismo. Esto viene directo de los Templos de Júpiter y Juno en la Colina Vaticana, y el mensaje, significado y efecto deseado, es exactamente el mismo. “Paz Mundial”, así es. Más como “Pax Romana”. 

Recordemos que la “Paz Romana”, más que un estado de paz, es históricamente un periodo de control total del imperio romano, su esplendor militar. En el mensaje final de “Paz Mundial”, Vigilant Citizen lee el Nuevo Orden Mundial, la agenda de la globalización que ha encabezado la ONU.

En los comentarios del post de Secret Sun encontramos quizás las claves más relevantes sobre este ritual de o-cultura pop.  Una cita de Aleister Crowley: “María es simplemente Maia con la R solar en el vientre”. Madonna es, por supuesto, el apelativo de la Virgen María, que a su vez es una de las personalidades de la Diosa Madre, la versión cristiana despojada de su sexualidad sagrada, pero que de cualquier forma lleva en su vientre al Sol (¿Cristo o Anticristo?); Madonna que cantaba  ”Like a Virgin”, con lo que ahora podemos interperetar sublime simbolismo: “Como una virgen”, es decir, el simuacro de una virgen, la ilusión de la Virgen, de la Diosa Madre, Gaia-Sophia. En este mundo reinan las apariencias.

Algunas versiones de la filosofía gnóstica señalan que nuestro planeta, esta creación, es un duplicado, una especie de falsificación de la verdadera creación divina sustentada por el anima mundis de la Diosa (Gaia-Sofía-María-Isis-Ishtar). En el  formidable sitio de sync The Mask of  Godleemos (hay que recordar que al final del espectáculo Madonna es succionada, cayendo simbólicamente al inframundo):

Su muerte es la última etapa de esta iniciación, un duplicado de la creación del mundo de Sofía en el mito gnóstico —ella tiene un aborto y se desangra en el suelo, su sangre alimenta la tierra. Este evento fue explícitamente descrito como una “caída” y un “aborto” (ectroma), simbolizando el estado incompleto de la creación. Y ahora es Cristo, en la escatología gnóstica, quien está a cargo de terminar su trabajo y recuperar el poder que le robaron a Sophia. Sophia como Alma-del-Mundo, se ha convertido en el yermo de Maia, diosa de un universo imperfecto e irreal, y debe de ser transformada en la fértil María.

Algunas investigaciones etimológicas identifican la palabra Maia, en sánscrito, con materia, medida, y también con mamá  (la raíz ma aparentemente significaría crear, generar). Es feliz entonces la coincidencia entre el Maia y lo que la cultura moderna ha llamado La Matrix, el edificio de la realidad-ilusoriedad. Recordemos ahora que M.I.A. (MAIA) muestra el dedo medio, en un gesto que remite al falo y canta L-U-V Madonna Y-O-U You wanna, en una especie de teurgia cabalística en la que el mundo adora a la diosa falsa. Madonna se eleva como suprema hierofante del entrenimiento, de la industria del espectáculo, una industria cuya función básica es reproducir ilusión, crear Maia: lo que vemos una cópula de espejos. Si a esto añadimos la interpretación gnóstica y la más secular sobre el pan y circo y la pax romana, podríamos sugerir que lo que vemos es un rito de perpetuación del orden de las cosas actual en el que lo que impera es la ilusión, el Maia: Madonna es el simulacro de la diosa planetaria María (Sophia: amor y sabiduría) en su verdadero esplendor, la sombra del paraíso. Y a lo que nos conmina es a desear y a ser parte de esta ilusión que, como un velo, cubre el cuerpo refulgente de la Diosa que lleva en su vientre el fruto del Sol.

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